Tardé demasiado en volver a escribir, la última vez que escribí en este blog iba rumbo a Denver para someterme a mi segundo tratamiento de in vitro. Tantas cosas buenas pasaron en este viaje, que la experiencia en sí fue muy abrumadora.
Mi tratamiento en Denver no fue nada de lo que esperaba. Las dósis que se me administraron fueron muy bajas y aún así pudieron recolectar un número grande de óvulos: 33. De los cuáles la mitad estaban maduros y se pudieron fecundar. Al final 12 embriones pudieron llegar a blastos, esto quiere decir que sus células se desarrollaron hasta el día 5, para así poderseles tomar una célula para realizar el exámen llamado Microarray, que busca que los embriones tengan sus cromosomas intáctos. Así que 9 de los 12 regresaron con sus 23 cromosomas intáctos.
Mi estadía en Denver fue como unas vacaciones en dónde pude pasar tiempo con mi mamá y en dónde ella finalmente pudo entender mejor el proceso por el que he tenido que pasar y lo que he tenido que vivir desde hace años.
miércoles, 21 de julio de 2010
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